Qué ver en La Habana Vieja en tres días

La mejor forma de comenzar un recorrido por La Habana es explorar su casco histórico, coronado por calles coloniales, comercios, museos, y sus cuatro grandes plazas: La Plaza Vieja, La Catedral, la Plaza San Francisco de Asís y la de Armas.

La Plaza Vieja es una de las plazas más importantes de La Habana Vieja por su extenso legado histórico y cultural. Su encanto radica en el estilo arquitectónico neoclásico implícito en sus edificaciones circundantes. Grandes casas señoriales, que albergaron a lo más selecto de la burguesía criolla, con largos y sombreados portales, logias en las plantas superiores, ventanas de madera y elegantes secuencias de arcos, columnas y vitrales.

La variedad de sitios que ver en La Habana Vieja para admirar su arquitectura y conocer su historia es extensa, por ejemplo: la Casa del Conde de Lombillo y la Casa del Conde San Juan de Jaruco, actualmente sede del Fondo Cubano de Bienes Culturales. También puedes visitar el Centro Cultural Vitrina de Valonia, institución encargada de promover la cultura belga a través de actividades culturales y exposiciones.

Para viajeros que gusten de la fotografía puede resultar interesante la visita a La Fototeca de Cuba, ubicada en las inmediaciones de la plaza. Este recinto recoge un amplio archivo fotográfico de La Habana Vieja, así como exposiciones de importantes fotógrafos nacionales e internacionales.

En distintos puntos de La Plaza Vieja resaltan esculturas de dos artistas cubanos reconocidos: Viaje Fantástico del artista Roberto Fabelo y Natura, obra del escultor Juan Quintanilla. Ambas piezas de arte contemporáneo crean un llamativo contraste con los espacios coloniales de la plaza.

Y si quieres detenerte a admirar la plaza y refrescar del intenso calor, te recomendamos dos sitios muy populares: la Factoría Plaza Vieja, una cervecería muy conocida con una amplia terraza donde se pueden degustar cervezas y maltas artesanas elaboradas en el propio establecimiento, y el Café El Escorial, sitio ideal para disfrutar de un buen café cubano en un ambiente acogedor y rústico.

Sin duda alguna, la arquitectura es uno de los grandes atractivos que ver en La Habana Vieja. La Plaza San Francisco de Asís es reflejo de ello. Ubicada muy cerca de la Plaza de Armas, resulta ser una de las plazas más visitadas por viajeros de todas partes del mundo. Rodeada de esculturas, edificaciones coloniales antiguas y de estilo renacentista como La Lonja del Comercio. También circundada por el Jardín de La Madre Teresa de Calcuta y el famoso Convento de San Francisco de Asís, edificio religioso considerado una de las mejores salas de concierto de música de cámara. Parte del templo funciona como museo de arte religioso y desde el mirador de su torre se pueden tomar buenas fotos panorámicas de la ciudad.

A solo una calle de la Plaza San Francisco de Asís está el Museo del Ron. Un sitio interesante que muestra el complejo proceso de fabricación de esta bebida, desde su elaboración en barriles hasta su fermentación y añejamiento. La visita termina con una cata de rones para satisfacción de los visitantes.

Otro sitio que ver en La Habana Vieja es La Catedral de La Habana, una de las edificaciones de carácter religioso más importantes de la ciudad por su antigüedad y su riqueza patrimonial. El templo conserva obras de arte y objetos religiosos de gran valor histórico. En su interior han recibido sepultura personajes ilustres de la ciudad.

Ante nuestros ojos se muestra la acogedora Plaza La Catedral, un rincón que encanta a viajeros y cubanos. Se encuentra rodeada de palacetes de estilo barroco como La Casa del Marqués de Arcos, considerada como referente arquitectónico de la Cuba colonial, el Palacio de Los Marqueses de Aguas Claras y el Museo de Arte Colonial, conocido antiguamente como Casa Bayona. Estas edificaciones son muestras de la evolución de toda la etapa colonial, permiten conectar al viajero con la historia a través de sus grandes salones, patios, mobiliario, artes decorativas y pinturas.

Mención aparte merece la famosa Bodeguita del Medio en la calle Empedrado, sitio muy popular, en el que se puede disfrutar de un ambiente multicultural al son de buena música cubana, acompañado del típico mojito. Su decoración es muy llamativa para los visitantes; compuesta por objetos, fotografías y grafitis de personajes célebres que decidieron dejar su huella en las paredes del local. Sin duda, un sitio que debes visitar cuando buscas qué ver en La Habana Vieja.

que ver en La Habana Vieja

“zanqueros” by alankotok

La estrecha y animada calle Obispo es una especie de boulevard por el que puedes transitar a gusto. Ofrece un amplio panorama de La Habana colonial y de la vida cotidiana actual de los cubanos que la transitan. Esta concurrida arteria de La Habana Vieja, tiene varios sitios de interés, como el museo Numismático, el museo de Pintura Mural o el de la Orfebrería, galerías de arte, librerías, boutiques, bares, paladares, hoteles, estancos de venta privada de artesanías y de libros de segunda mano. Los caminantes se encontrarán en un ambiente cargado de personajes de la calle: mujeres vestidas de vivos colores con cestos en sus cabezas, hombres en guayaberas, guitarra en mano, entonando sones y guarachas frente a cualquier terraza o los conocidos zanqueros de La Habana Vieja, animando la ciudad con el toque de sus tambores, pitos y bailes.

En uno de los extremos de la calle Obispo podrás encontrar El Floridita, un restaurante-bar muy conocido en La Habana por su amplia oferta de cócteles y su buen ambiente. El lugar resultará atractivo para los admiradores del escritor Ernest Hemingway, visitante asiduo al bar durante su estancia en Cuba. El restaurante se encuentra impregnado de las vivencias del célebre escritor estadounidense. Tomar un mojito o daiquirí y conocer la historia del sitio resultará muy interesante para cualquier viajero.

Obispo desemboca en la hermosa Plaza de Armas, vivo reflejo de la antigua sociedad colonial. En sus inmediaciones sobresalen sitios de marcado valor histórico como El Palacio de los Capitanes Generales, residencia de los capitanes generales españoles desde 1791. En la actualidad el palacio es sede del Museo de la Ciudad, muy valorado por su estilo arquitectónico y su extensa exposición de objetos de la época, pinturas y esculturas.

En el mismo entorno los viajeros pueden visitar El Templete, una pequeña capilla de estilo neoclásico aledaña a una ceiba, cuyos cimientos se construyeron en el mismo lugar donde se celebró la primera misa en La Habana.

A solo unos pasos se erige el Castillo de la Real Fuerza de La Habana, fortaleza que junto al Castillo del Morro, funcionó como sistema defensivo ante el ataque de los ingleses a La Habana. Actualmente alberga en su interior distintos museos que ilustran su evolución e historia. Cabe destacar que una de las torres de la fortaleza está coronada por la copia de una llamativa veleta, La Giraldilla, símbolo representativo de la ciudad. La original se encuentra en el Museo de la Ciudad.

Y como somos caminantes incansables, deseosos de ver hasta el último sitio recóndito de la maravillosa Habana Vieja no podemos dejar de recorrer la adoquinada Calle Mercaderes, réplica de la calle original perteneciente al siglo XVIII. Singular e inspiradora, colmada de comercios e interesantes museos que no debes perderte. Entre ellos, recomendamos el Museo del Tabaco, el Museo Casa de África, claro exponente de la influencia africana en la cultura cubana. Y por supuesto, el Museo Maqueta de La Habana Vieja, que como su nombre indica, muestra una maqueta detallada de La Habana Vieja que permitirá al viajero tener una amplia perspectiva del casco histórico.

Si recorres las calles de La Habana Vieja, visitas sus instituciones culturales o simplemente te detienes a contemplar alguna de sus plazas, ten presente que ellas reúnen la historia, el arte y la tradición de muchas generaciones. Animamos a los viajeros a que se dejen llevar por la magia de la parte más antigua de la ciudad y nos cuenten sus experiencias a través de sus comentarios.

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